A mes amis

Por: Pedro Trujillo

Siempre me gustó el aria “A mes amis”, interpretada por Pavarotti. Mi mente la acogía y jugueteaba con ella como queriendo trasladarles un mensaje a mis conocidos. Hoy se me ocurrió que podría ser el título que mejor encabece esta reflexión.

Las circunstancias de las últimas semanas -que abarca desde la declaración de no grato al Comisionado de la CICIG, pasando por la solicitud de antejuicio al Presidente, el sorpresivo cobro de Q50,000 al mes y las piruetas jurídico-legales de los diputados -que lo mismo aprueban dos decretos en un santiamén que los anulan al día siguiente- han hecho que muchos ciudadanos, casi todos, hayamos tenido que tomar postura en relación con dichos sucesos.

Algunos me han dicho que “he cambiado de bando”, “ya no soy como antes” o que me he hecho “de izquierdas” ¡Nada que ver! Sigo amando y defendiendo la libre empresa y el libre mercado como motor económico de cualquier país que quiera ser exitoso y la democracia como forma de elección y de resolución de problemas. Creo en la libertad del individuo por, sobre todo, en el Estado de Derecho y en valores tradicionales asociados con el Derecho Natural. Lucho por los derechos individuales y tengo esperanza en la justicia pronta y cumplida. Eso aquí y en Filipinas es una visión liberal del mundo con un posicionamiento político de derecha tradicional, aunque alguno pueda hacer un camello de un caballo y transformarlo a como dé lugar, pero ese no es mi problema.

Cuando oigo a alguno de mis críticos tacharme de “izquierdista” y desde su atalaya defender la soberanía, la salida de los extranjeros, el nacionalismo o la independencia nacional, me pregunto qué lección de liberalismo me perdí, si fue la introducción o un curso avanzado posterior que olvidé llevar. Si algo promueve el liberalismo -en el que me siento muy a gusto e incluido- es la soberanía del ser humano, la ausencia de privilegios para nadie y la justicia y el respeto al derecho natural. Si algo confronta el liberalismo es al estado, la soberanía no individual y las fronteras como límites a la acción humana ¿Cuáles son entonces, “mes amis”, las críticas que emiten como descalificación?

Esta sociedad sigue polarizada desde aquel 1944-1954 y parece que le cuesta superar el miedo, aunque para eso está la razón. Seguimos hablando de derechas e izquierdas, de Cuba y Singapur, de buenos y malos, como señalamientos al uso. Ser liberal presupone respetar la forma de pensar del otro, debatir, confrontar argumentos y optar racionalmente por lo que cada quien crea, y asumir las consecuencias de las decisiones. No cabe debate de ideas si previamente no se acepta el marco general en el que primen, al menos, valores, ética, libertad y justicia. Adam Smith escribió primero la “Teoría de los sentimientos morales” y después se lanzó a “La riqueza de las naciones”. Aquí, mucho más “avanzados” que el escocés se ignoran los valores en la discusión para tampoco se profundizan en las ideas, más allá de embutirse en un corsé estandarizado y colectivista – ¡qué ironía “liberal”! – que permite desplazar alegremente al contrario al otro lado de la acera.

“Mes amis”, no se preocupen, no he perdido el norte ni la fe ni mucho menos la esperanza. Ocurre que, cada vez apuesto más por la ética, los valores, la justicia y todo aquello cuya falta ha hecho que el país no salga de la miseria. Soy libre y consecuente, además de responsable, y no soy de izquierda. Para los que además sean religiosos, recuerden aquello de respetar al prójimo como a ti mismo, amén de no levantar falso testimonio ni mentir. No es de recibo, salvo en mentes neoconservadoras, la condena arbitraria, gratuita o ideologizada, menos el descrédito falaz.

Me puedo hacer responsable de lo que digo y hago, pero no de lo que otros dicen o piensan que digo o hago. Siempre con cariño, “A MES AMIS”

Pedro Trujillo

1.208 thoughts on “A mes amis