LA GUERRA DE LAS COLAS

LA GUERRA DE LAS COLAS

El enfrentamiento entre guatemaltecos que dicen ir en contra de la corrupción, no es una lucha entre el bien y el mal como tratan de venderla algunos medios, es un truco de marketing similar a la famosa “guerra de las colas” que describe un duelo entre las marcas Coca Cola y Pepsi Cola.

Por años se han hecho análisis de cómo el triunfo de una marca sobre otra no tiene mucho que ver con el sabor de la soda, sino con la reconfiguran del cerebro humano para adaptarlo al discurso mediático. Los estudios demuestran que los sabores dulces son los favoritos del público como lo son las causas nobles, los discursos incendiarios o la cursilería barata. Las películas de Hollywood son un buen ejemplo, especialmente cuando el argumento incluye al superhéroe (casi siempre estadounidense) que salva a los humanos inferiores de las garras de un enemigo malévolo y cruel.

En Guatemala estamos viviendo una guerra de colas muy diferente. Se trata de las colas machucadas utilizadas como artimaña para presionar a funcionarios y ciudadanos. Las colas de los magistrados de la CSJ que llegaron a sus puestos por compadrazgo es un arma poderosa para obligarlos a dictar fallos, aún sin pruebas. Las colas de los magistrados de la CC sirven de pretexto para resolver favorablemente los amparos interpuestos por personajes que gozan del apoyo incondicional de La Embajada, ante el temor de perder la visa para visitar a Mickey Mouse. Las colas de los jueces con pecadillos grandes o pequeños les impiden ejercer su labor sin presiones y con apego al derecho.

Es interesante señalar que en esta guerra los que más cola tienen son los medios de comunicación y por lo mismo, algunos están enfrascados en una competencia para congraciase con la CICIG. Los canales de Ángel González utilizaron su influencia mediática para poner presidentes y mantener el monopolio de la televisión abierta durante décadas. Con los años, el cable empoderó a otros canales que sirvieron para similares fines políticos. Hasta hace poco, Guatevisión, Prensa Libre, Canal Antigua y El Periódico hacían su agosto durante la campaña electoral casi sin ningún esfuerzo vendiendo pauta a todos los partidos políticos. Ahora tienen miedo de que se les investigue pues a cambio recibieron millones del gobierno, lo que está documentado en Guatecompras.

El Periódico vende al mejor postor sus “peladeros” que sirven para desprestigiar a los enemigos y extorsionar a los amigos. Ha logrado  mantenerse a flote gracias a una que otra filtración que les pasan del MP-CICIG, con el fin presionar a los colaboradores eficaces para que digan más de lo que saben e involucren a sus blancos políticos.

Botar al gobierno para luego convocar a una Asamblea Nacional Constituyente e implantar un nuevo orden parece ser el fin último.  Para eso cuentan con el apoyo de las ONG´s financiadas por la cooperación internacional, léase USAID vía la Counterpart International que también financia cursos de capacitación para periodistas de medios de comunicación como Nómada, Soy502, La Hora, Plaza Pública y los antes mencionados.

Esta guerra de las colas promete ser una guerra sin fin; ciudadanos contra ciudadanos, medios contra medios, cortes contra cortes, gobiernos contra gobiernos hasta que la muerte nos separe.

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