QUE SE VAYA DON IVÁN

Don Iván Velásquez ha mostrado sus grandes dotes de provocador, y un ego que en Guatemala le ha sido alimentado por cientos de serviles. Sabe muy bien que el rencor y la envidia  son fáciles de aprovechar. Por encima de los objetivos de fondo de su misión coloca su megalomanía, pero no es la mera vanidad lo que motiva sus acciones, sino también un cálculo frío: pareciera que por encima de todo, él pretende ingresar a la elite de jueces famosos por encarcelar presidentes, que luego cobran miles de dólares por contar sus hazañas.

Sabe también que una eventual victimización le conviene para sus propósitos. Que lo retire la ONU le caería como anillo al dedo, pero quizás lo que no ha tomado en cuenta es que puede ser la población quien lo expulse de aquí. Si así fuere se le cae la aureola de superhéroe, y su único sostén serán los serviles,  pero no por mucho tiempo, dado que el lema de ellos es “con el campeón hasta que pierda”.

No es posible que en la ONU cierren los ojos ante los desplantes provocadores de este sujeto, ni tampoco ante las caudas cada vez más graves de su accionar. Hasta ahora la mayoría de guatemaltecos no hace la relación entre esto y la crisis económica que avanza galopante, pero ya hay conciencia y habrá mucho más en poco tiempo.

Y se puede asumir que en Naciones Unidas hay gente que no ignora que las crisis sólo son tales cuando llegan al estómago. Mejor si no juegan con fuego. Tampoco es que el sujeto de marras vaya a provocar una especie de revolución. Si sólo de él se tratara ni fu ni fa, pero la ONU y la autonombrada “comunidad internacional” le han otorgado suficiente poder para generar una conflictividad en ascenso, que no se sabe dónde vaya a terminar.

El gobierno de Estados Unidos, y en especial su “gobierno invisible”, son los que mueven los hilos de fondo de lo que ocurre en nuestro país, pero al parecer se le salen de control aspectos que pueden complicar sus planes. Si es cierto que lo que más les preocupa es la emigración, el desplome de la  economía  nacional  en nada los favorece. Tampoco en la lucha contra el narco, pues el hambre y la falta de oportunidades de trabajo le abren la puerta de par en par a los hampones. Y no se diga el plan de instalar Comisiones semejantes en El Salvador y Honduras. En ambos países ya hay suficientes aprehensiones; el “ejemplo” de Guatemala los ha alertado.

Naciones Unidas tiene gente de sobra para sustituir con ventaja a don Iván. Nadie plantea que la CICIG se vaya, y no es cierto lo que grupos de snobs y revolucionarios de cafetín sostienen, de  que  si  no  es  “Iván  el Terrible” (con perdón del gran Zar), nadie puede conducir la lucha contra la impunidad. Además, con lo actuado, ya tiene suficiente el actual Comisionado para dedicarse a explotar su triste figura ante los ingenuos que nunca faltan: lo mejor es que se vaya.

 

Gustavo Porras

2.380 thoughts on “QUE SE VAYA DON IVÁN